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sábado, 28 de febrero de 2009

la importancia del terrorismo.


LA IMPORTANCIA DE LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO

Don Ignacio Gordillo, fiscal de la Audiencia Nacional desde 1980 ha demostrado a lo largo de su carrera una gran independencia ideológica y firmeza en todos sus casos. Curtido en casos terroristas llegando, incluso, a arriesgar su vida. Ha demostrado su valía en casos como el GAL o el relacionado con Ortega Lara. Ha sido profesor de universidades como CEU o UNED y actualmente imparte clases en el Colegio de Abogados.

El Señor Gordillo, recalcó al comienzo, y posteriormente en innumerables ocasiones, el alcance del concepto “víctima del terrorismo”. Una víctima del terrorismo no hace referencia únicamente a aquellos que sufren en primera instancia el atentado sino a todos aquellos ciudadanos que sufren el acoso constante de los terroristas: lesionados, muertos, los que se ven obligados a pagar el impuesto revolucionario o incluso la policía que vela por al seguridad del Estado y sus miembros.

En España la principal red terrorista que existe es ETA, pero, como no hace mucho pudimos comprobar, también se puede ver amenazada por el terrorismo internacional islamista como puede ser el del grupo Al qaeda; o haciendo la vista atrás encontramos el comando Arcángel San Gabriel o el GAL ambos de ideología de extrema derecha.

Hasta hace bien poco estos afectados se han visto muy desprotegidos de sus acechantes pero todo esto cambia cuando se les reconocen una serie de derechos. Se creó la Asociación de Victimas del Terrorismo la cual vivía, en un principio, de las aportaciones de sus afiliados. Posteriormente fueron reconocidos por el Ministerio de interior consiguiendo así subvenciones que permitieron su crecimiento. A pesar de su carácter solidario, esta asociación se ha visto envuelta en controversias políticas llegando a ser manipulados por unos y otros para obtener un beneficio..

La ley de solidaridad de Víctimas del terrorismo (Ley 32/1999, de 8 de octubre) les reconoce tres derechos fundamentales.

En primer lugar les da la oportunidad de recibir una indemnización económica que debe ser pagada por el culpable del atentado. En muchas ocasiones estos culpables no podían hacerse cargo de esas sumas de dinero por lo que se declaraban insolventes. Ante dicha situación el Gobierno optó por subrogarse haciéndose así cargo de dichas indemnizaciones.

El segundo derecho otorgado y reconocido por esta ley hace referencia a una serie de ayudas en vivienda, financiación medica como prótesis o intervenciones quirúrgicas siempre y cuando éstas no se vean cubiertas por un servicio público o becas en los estudios tanto para ellos como para sus hijos o cónyuges.

Y por último entra en juego el daño psicológico que conlleva vivir un acto terrorista. El Estado vela por los dañados y pone todo en su favor para que evolucionen favorablemente ya que, asiduamente, es incluso peor que el daño físico.

Las víctimas del terrorismo forman parte del proceso judicial. En primer lugar se les cita como testigos del hecho punible, pero siempre bajo una falsa identidad, sin ser vistos y bajo protección policial. La mayor satisfacción para estas personas es que se logre una condena justa para el reo. Como símbolo de respeto siempre son conocedores de la sentencia impuesta, para así paliar sus ansias de justicia.

Como así refleja la ley de solidaridad, el mayor homenaje que pueden recibir, es la erradicación del terrorismo. Por lo que se encuentra lógico que los perjudicados se sientan ofendidos cuando el terrorismo aumenta, cuando no se ha castigado con la dureza debía a los terroristas o cuando el gobierno inicia procesos de negociación.

Por último el Señor Ignacio Gordillo, recalcó una serie de ideas para que podamos ayudar a estos accidentados.

En primer lugar, no pensar que el terrorismo es problema de unos pocos, sino que nos afecta a todos y debemos actuar con firmeza para ayudar a erradicarlo.

Debemos respetar a las víctimas cuando se producen los atentados evitando la emisión de imágenes o videos que puedan resultar ofensivos.

Y por último no perder el sentido de Estado. Vivimos en un estado de derecho con una constitución que vela por el bien de cada uno de sus ciudadanos y no resulta comprensible la idea de actuar con pasividad ante tal acto de privación de los derechos y libertades humanos.

En conclusión desde hace unos años al presente la situación de las víctimas del terrorismo ha cambiado favorablemente, ya que las situaciones en las que se ven envueltas accidentalmente, suelen causar graves reparos en la persona. El terrorismo es un veneno para la sociedad y esta en mano de todos y cada uno de los ciudadanos el no darle cabida dentro de los grupos sociales en un sentido de amplitud internacional. Es necesario unir fuerzas para acabar con estos actos pero siempre guardando el debido respeto hacia aquellos que sufren o han sufrido el acoso terrorista.



Margarita Peñafiel Hernández 2º de Derecho y EBS en el Centro Universitario Villanueva.

Madrid a 4 de noviembre de 2008.


Agradecimientos: Don Ignacio Gordillo.

sábado, 24 de enero de 2009

Yo y el Mundo



¡Buenos noches señoritos!

Antes de dar rienda suelta a mi pluma, me gustaría advertiros que el siguiente texto no es apto para incultos, intolerantes, radicalistas irracionales, ni para ninguno que no piense a lo largo del día. No por mi, aunque sé que muchos de vosotros me criticareis, sino por ellos mismos. No creo que lleguen a entender lo que quiero expresar, y… ¡pobres! ¡Quien soy yo para confundirles!

Dicho esto, allá voy.

Para los que no lo sepáis, me voy a presentar. Me llamo Marga (Margarita para los más íntimos); tengo 19 años y actualmente estudio periodismo en mi ciudad natal, aunque comencé derecho en Madrid (si, esta dato es importante).

Llevo desde, aproximadamente los 14 años interesada en la política. Corría el año 2003 y, a diferencia de las miles de niñas de mi edad, yo dedicaba mi tiempo libre a informarme sobre qué era eso del comunismo, el fascismo, la anarquía, un tal Franco, Hitler, el Che Guevara… desde mi habitación no era difícil escuchar las primeras notas de la Internacional, del Himno de Riego o el del Cara al sol. Me daba igual la ideología, la cuestión era enterarme y... ¡vaya si me enteré!

Me atraía más la izquierda. Todavía no sabría explicar porque. Supongo que la rebeldía que me comía, jugó bien su partida. Los más grandes de la literatura y filosofía han sido y siguen siendo de izquierdas… (¡Son grandes pensadores! Habrá que hacerles un poco de caso). La guerra de Irak, el atentado del 23 M, la idea de compartirlo todo y que no existiesen diferencias sociales me parecía incluso más cristiana de lo que es la derecha. Se podría decir, que me sedujo.

Poco a poco, fui madurando… me puse a trabajar y con ello conseguí mayor independencia. Digamos que era una pequeña proletaria (los que me conocen me van a criticar esa frase, pero yo lo llevaba en el espíritu). Cada vez me rodeaba de gente totalmente distinta de la que mis padres deseaban para mí. No es muy difícil encontrar una foto mía vestida de Hippie.

Pero comencé a cambiar sin darme apenas cuenta. Yo quería MI dinero para gastármelo en MIS cosas… uy! ¿Qué poco de izquierdas no? Me di cuenta de que, en lo referente a la política económica, era (y actualmente soy) bastante capitalista; pero que la política social, debe de ser liberal. Y así es como me considero yo, bastante centrada ¿no creéis?

Después de esta leve introducción para que veáis que esto de la política no es algo nuevo, bonito, barato; como dicen los dermatólogos “vamos al grano”.

Después de muchos debates políticos, de muchas comparecencias en el congreso, de conversaciones con mi familia (todos “derechanos” como Dios manda), después de las clases de derecho constitucional y derecho natural… después de todo eso, he llegado a una conclusión (que no quiero considerarla como inamovible): EL GOBIERNO ES UNA MIERDA.

Si se señores, como lo han odio, una mierda pura y dura (con perdón-espero- de todos los que lo estéis leyendo).

Empecemos por el principio: los políticos. Esos hombres (que incluso en algunos casos no tiene estudios), se despiertan un buen día y dicen: “mamá, quiero ser presidente del gobierno” y a continuación añaden: “¿me preparas el cola Cao?”. Son como niños. Llevo toda mi vida educándome en los valores de respeto, tolerancia, generosidad, el de “no ser acusica”, de brillar por mis propios actos y no aprovecharme de las malas acciones que otros han cometido. Por lo visto, los políticos no veían Barrio Sésamo. El congreso es peor que un patio de colegio. Unos acusando a otros de que no apoyan al gobierno y que, por lo tanto, no apoyan al país pasar acabar con el terrorismo, poner fin a la crisis… etc., por otro lado, la oposición. Que bonito hacer oposición en este país, ¡si señor!, en vez de proponer soluciones, ahogan al gobierno con sus reiteradas acusaciones de lo mal que lo hicieron…

Es horrible. Para mí, el país debería estar enfadado con sus gobernantes. Debería estar enfadado con los que intentan el poder. Y debería estar enfadado con sus habitantes. Si, han leído bien, ¡con nosotros! Si seguimos votando a gente que no está preparada para gobernar, seguiremos como hasta ahora. Ya lo decía Platón, el gobernante debe estar preparado en las distintas artes tales como, literatura, ciencia, lucha, arte, filosofía… desde el día en que nace.

La idea de democracia es muy bonita. A mi no mes gusta.

(Ya podéis dejar de llevaros las manos a la cabeza y seguir leyendo)

La democracia es buena si al gente que vota tiene conciencia de a quien vota, porqué le vota y que quiere conseguir con eso. La mayoría, votan por costumbre familiar, por arrebatos (atentado de Aznar ’96; 23 M…) o para castigar al gobierno. Creo que este asunto debe de ser mas serio. Además de que los candidatos, son los que son, y ningún está preparado.

Concluyendo una opinión que me va a causar más de una discusión y sin ánimos de alargarla más, una frase de auxilio:

¡DIOS SALVE AL MUNDO!

Próxima edición… la diferencia entre la naciones



P+DH